miércoles, 9 de enero de 2013

LA CONSTRUCCIÓN EUROPEA Y CRISIS ECONÓMICA (1)




Para entender la situación actual en la  Unión Europea hay que partir del pasado y de la propia historia contemporánea de Europa. Un continente que se enfrasca, en su territorio, en dos guerras mundiales; que supondrían la desaparición de dos Imperios y el triunfo de la primera Revolución Proletaria. Al terminar la Segunda Guerra Mundial, con toda Europa destruida y con la  “ayuda americana” para levantarla y para desarrollar de nuevo las fuerzas productivas del sistema capitalista, comienza a atisbarse en el horizonte este nuevo proyecto como único remedio para que no se volviera a producir más guerras en el suelo Europeo. Pero para este proyecto era preciso el asentimiento de la Izquierda, de ahí que se consiguiera el Gran pacto keynesiano que conllevó a la institucionalización del Estado de Bienestar. Y que con esto se permitiera que el Movimiento Obrero se beneficiara de la tarta de la riqueza, a cambio de que dicha izquierda no cuestionara el sistema económico.
MERCADO COMÚN
Al terminar la Segunda Guerra Mundial las dos potencias continentales (Francia y Alemania) inician el proceso. Pero antes de continuar hay que defender una tesis: la construcción europea se realiza dentro de las coordenadas de las relaciones sociales de producción capitalistas. Esto supone que las dos potencias no busquen la paz, ni tampoco la estabilidad social. Lo que están defendiendo es simplemente los intereses de las distintas burguesías nacionales.
Y a lo largo de la segunda parte del siglo XX nos encontramos con una evolución de la construcción de dicho bloque regional capitalista no exento de contradicciones. A) Ya en 1950 aparece el Plan Schuman  que en 1951 permitirá la constitución de la Comunidad Económica Europea (CEE); b) luego vendría la firma del Tratado de Roma en 1957 entre el canciller alemán Adenauer y el ministro francés Mollet. En dicho tratado Adenauer consiguió dos objetivos fundamentales para los intereses alemanes: 1) que el Mercado Común se constituyera como freno al bloque estalinista y 2) la Reunificación Alemana. Ahora bien, para frenar al bloque estalinista era necesario que el movimiento obrero europeo tuviera reconocido una serie de derechos (Estado del bienestar) y que al mismo tiempo interviniera en la economía. De aquí que se permitiera la existencia de unos sindicatos de clase fuertes y además que estos gestionaran la economía. Lo que se vino a llamar la cogestión de la economía.
Ya en la década de los 60 se va a producir un hecho fundamental: la revolución colonial fundamentalmente el triunfo de Nasser en Egipto y la nacionalización Canal de Suez, lo que produjo una guerra colonial entre Inglaterra y Egipto. En el continente se produce la subida al poder en Francia del General De Gaulle que en 1962 impulsa en el Mercado Común la Política Agraria Común (PAC) cuyo objetivo no era otro que la defensa de los intereses del campo francés.
Pero a partir de la década de los 70 el capitalismo europeo va a cambiar. En 1973 se produce la Crisis del Petróleo y la aparición de los petrodólares. En esta década el capitalismo a nivel mundial comienza a reestructurarse. Los USA consiguen abandonar el patrón oro y comienzan a imponer el sistema del dólar. Frente a esto comienza a producirse una guerra monetaria, por lo que el Mercado Común en 1978 crea el Sistema Monetario Europeo bajo la égida ya de Alemania.
Esta primera  “crisis generalizada” del sistema capitalista hace que alguna ideología comience a cuestionar el pacto keynesiano y, por consiguiente, el Estado de bienestar europeo. Hay que tener en cuenta que en la década de los 80 aparece la doctrina neoliberal que los dos Estados anglosajones van a conseguir gobernar. En Inglaterra aparece el gobierno Tacher y en USA el gobierno de Reagan. El neoliberalismo tiene tres ejes: desarrollo de una política monetarista, liberalización de los mercados financieros, desregulación del mercado del trabajo. Para dicha política es necesario derrotar al movimiento obrero y que las direcciones de los sindicatos de clase y de los partidos de izquierda abracen el nuevo  “credo económico”. Es en esta década cuando se produce una primera ampliación con la entrada de tres países de la periferia (España, Portugal y Grecia). Países que salen de la dictadura y que, por consiguiente, ya parten de un Estado de bienestar muy débil. La mal llamada  “transición española” supuso una serie de déficits. Pero al mismo tiempo, la entrada en el Mercado Común se hizo en las peores condiciones. Dicha entrada se produce en plena División Internacional del sistema, por lo que se obligó a España a llevar a cabo una Reconversión Industrial. Mejor sería denominarla Desindustrialización de la que el caso más fragante fue el desmantelamiento de Altos Hornos del Mediterráneo (AHM). El ministro Solchaga lleva a cavo dicho desmantelamiento de una industria que según los infórmenes  era la que producía el mejor  “acero en frío”; pero la perspectiva del Mercado Común es que en el Mediterráneo sólo debía haber una industria, y se inclinaron por la que estaba en Marsella.
En esta década se produce la conversión a la disciplina liberal ortodoxa tanto de la socialdemocracia francesa (Mitterand) como de la socialdemocracia española (Felipe Gonzalez). Pero al mismo tiempo en Alemania se produce la subida del canciller Helmunt Kolh. Y la aparición de lo que se conoció como el Eurocomunismo que, entre otras cosas, fue una  “socialdemocratización” del estalinismo de los países periféricos de la órbita mediterránea. Tanto la socialdemocracia como el eurocomunismo aceptarán las tesis neoliberales principalmente la austeridad. Por salvar la patria la izquierda tradicional aceptaba los  “sacrificios” que, según sus direcciones, iban a permitir la salida de la crisis. Política reformista que siempre acaba  “desarmando” al Movimiento Obrero y que prepara el camino para nuevos ataques de las distintas burguesías nacionales.
Javier Méndez-Vigo

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