martes, 8 de mayo de 2018

POSTDEMOCRACIA Y CUESTIÓN CATALANA


“Lo que ocurra con la democracia en Cataluña tendrá enormes repercusiones en el resto del Estado”

Pasan ya más de dos meses desde las últimas elecciones al Parlamento de Cataluña. Elecciones que gana el C’s pero que no puede formar gobierno. Por su parte, los partidos nacionalistas consiguieron la mayoría a falta de la posible abstención de la CUP, con lo que conseguirían formar de nuevo un gobierno “independentista” ¿Dónde reside el problema por tanto? Por un lado, en el mantenimiento del 155 que permite al poder judicial mantener en “prisión preventiva” a los líderes del nacionalismo. Hecho que ha sido recriminado por la ONU. Y por otra parte, nos encontramos con el empecinamiento personal de Puigdemont que continúa queriendo ser investido Presidente desde el exilio. Pero tal egoísmo puede arrastrar a Cataluña a unas nuevas elecciones. Y mientras tanto, El Estado continúa aplicando una política represiva no dando soluciones políticas.

¿Qué es lo que está en juego? ¿De verdad no existe solución “política” al problema catalán? ¿A qué se debe este choque de trenes camino de un caos? O realmente lo que se quiere por parte del Estado y del españolismo es la derrota y sumisión de Cataluña. Desde nuestra perspectiva lo que hay en juego con el problema catalán no es otra cosa que la democracia, pero no me refiero a la democracia en Cataluña; sino que pienso que en Cataluña se está jugando la democracia en todo el Estado.

Ya desde hace tiempo nos encontramos, no sólo en España, adentrándonos en lo que los sociólogos denominan la postdemocracia. Postdemocracia significa vaciamiento de los contenidos democráticos. Para aplicar políticas austericidas no es necesario que exista la crítica, no son necesarios los partidos. Pero lo verdaderamente importante es la negación de los derechos. Hoy estas políticas (provengan de la Troika o del FMI) basadas en el bajo coste de salarios, en un mundo precarizado y una vida precarizada, basadas por consiguiente en el retroceso de los “derechos sociales”, para lo cual hay que desprestigian y a ser posible “ridiculizar/desligitimar” a los sindicatos de clase y conseguir individualizar las relaciones entre capital/trabajo. Lo cierto es que parece que les va bien y ha permitido una “redistribución neoliberal” de la riqueza, o como dice David Harvey, una “acumulación por desposesión

Cataluña está intervenida por el Estado. Se puede vender como se quiera, pero el 155 tal como ha sido aplicado por la burguesía y por sus representantes en Estado no es más que una Intervención en toda regla, pero además saltándose la democracia. El 155, según se dijo, se implementó sólo con un objetivo: el de convocar elecciones. El problema es que el resultado de dichas elecciones ha dejado el tablero de ajedrez de la política catalana igual que antes.

La sociedad catalana se ha polarizado y lo que surge con fuerza es una “derechización” con el auge del populismo de derechas y con la Sociedad Civil Catalana hegemonizando el españolismo. Pero lo que los medias no dicen y esconden es que la hegemonía de la política de dicha Sociedad Civil Catalana la dominan gente y organizaciones provenientes de la extrema derecha.

El problema Catalán ha puesto en crisis una “democracia parlamentaria” que se basa exclusivamente en la representatividad y a la vez ha puesto en crisis el modelo constitucional español. Aunque realmente la crisis viene de antes. Desde cuando el PP en la oposición tomó la calle en contra de una Estatuto aprobado mayoritariamente por el Parlamento Catalán y poco después (gracias a un gobierno socialista) por el Parlamento del Estado. Pero cuando el TC lo declaró anticonstitucional se cortó el hilo que unía al Estado con Cataluña. Durante estas dos legislaturas de gobiernos de derechas el PP se ha negado a hablar, dialogar o pactar con los gobiernos de Cataluña. Y el gobierno y el pueblo catalán ha buscado (pacíficamente) su camino. 

Pero es que, además, se quiera o no, dicho camino además de pacíficamente lo ha realizado democráticamente. Lo que sucede es que se ha movilizado al pueblo, se ha buscado una democracia participativa para dar efectividad a la etimología del término “democracia”.

Nos encontramos con una contradicción, por un lado,el parlamentarismo cuando deviene neoliberal y austericida no tiene más remedio que transformarse en autoritarismo y eso pasa por “negar derechos” sean sociales o sean referentes a la libertad de los pueblos. ¿Cómo lo hace? Con excusas. El Estado, sus representantes pueden sacarse de la manga leyes. La última, fue con la excusa del terrorismo yijadhista.se legisla una ley contra el mismo- La Ley Mordaza. Pero realmente dicha ley ha servido para reprimir al movimiento obrero y sus organizaciones, o para recortar derechos como la libertad de expresión.

Lo que está en crisis es la democracia en el Estado, lo que está en crisis es modelo constitucional. Ya no es posible continuar con el Estado de las Autonomía tal y como lo hemos conocido. Ya no es posible una representatividad pura y dura. El Problema Catalá demuestra que ya no es posible un tipo de democracia; hay que dar un salto cualitativo ya que la alternativa a dicho salto cualitativo es una postdemocracia autoritaria. Ya no estamos en el siglo XX, ya no existe el pacto de postguerra, por eso mismo las “decisiones colectivas” no pueden quedar fuera de la democracia (en el sentido primigenio de gobierno del pueblo), cosa que quiere evitar a toda costa un Estado cada vez más centralista. Por esto mismo termino este artículo como lo empecé: la democracia del Estado se está jugando en Cataluña.

Javier Méndez-Vigo (a publicar en lataberna.eu

domingo, 6 de mayo de 2018

HOY LO QUE HAY ES QUE ¡ANDAR!


Décadas de contrarrevolución y paz social han descuartizado al trabajad@r, potenciando los procesos y mecanismos de reproducción capitalista que velan la existencia misma de las clases sociales (sobre todo la del proletariado), desmembrando así la crítica unitaria desarrollada históricamente por esta clase social. La misma totalidad capitalista sobre la que se despliega la realidad que vivimos aparece fragmentada por una serie de ideologías que parcializan cada problema que este sistema genera, buscando una solución particular a cada uno de ellos. Como consecuencia, se alzan movimientos específicos que abordan esos problemas parciales y tratan de resolverlos. Pero no sólo no hay ninguna solución posible a cada problema tomado por separado, sino que además esa fragmentación altera al mismo tiempo el contenido real de esos problemas. Se constituye así la ideología de la opresión del hombre sobre la mujer, la opresión de la raza blanca sobre las demás razas, la destrucción de la naturaleza por el ser humano…, codificando la realidad bajo esos parámetros ideológicos. Al luchar a través de una categoría parcial, los distintos movimientos se sitúan en el plano de grupos específicos que compiten entre sí por un mayor reconocimiento de derechos por parte del Estado. La competencia entre mercancías se expresa políticamente como la competencia entre identidades separadas, todo en beneficio de las políticas “transversales” del valor y su gestión estatal. Se desplaza así la crítica unitaria del capitalismo, crítica que contiene en su seno la denuncia de cada aspecto, no como parcialidad, sino como expresión de una totalidad que determina cada parte y cuestiona el orden social que reproduce todos esos problemas.
El trabajad@r tiene enormes dificultades para actuar y reconocerse como clase. Su mismo ser, así como su rico proceso histórico de lucha y su programa, aparece totalmente negado en la historia, ya sea por deformación u ocultación de esa realidad histórica. La misma dinámica del capital y sus fuerzas ideológicas proyectan una actividad social en la que nuestra clase es negada como sujeto, reducido a lo que es en el proceso de producción y reproducción del capital, y a lo que se pretende que sea eternamente: simple objeto del capital; simple mercancía fuerza de trabajo, que puede usarse o desecharse según las necesidades de la producción; simple espectador del acaecer social. El desarrollo de esta sociedad va íntimamente ligado al desarrollo del individuo aislado. La sociedad mercantil generalizada excluye y disuelve toda comunidad que no sea la comunidad del dinero y desarrolla todo lo que potencia el aislamiento social. Todo lo que une lo une en tanto que separado, esa es la esencia de este mundo, y su modo de vida, la democracia. El efecto que esta realidad provoca en la comunidad humana, destruyendo su ser social, atomizándola en individuos aislados con intereses contrapuestos, es cada vez más terrible. El ciudadano es hoy el ejemplo luminoso de cómo el desarrollo mercantil y el individuo aislado se desarrollan de forma paralela. Este desarrollo no sólo niega brutalmente la comunidad humana, sino que plantea grandes obstáculos a la lucha contra el capitalismo, pues la afirmación de ese individuo va en dirección opuesta al desarrollo y la organización de la única comunidad que se contrapone al capital, la comunidad de lucha, que parte de un ser colectivo, de una clase social revolucionaria, Los trabajadores.
Lo urgente es andar, andar, echar a andar, romper el entumecimiento, reaprender el paso de la protesta activa, y, en ella, readquirir conciencia, método y programa. . La emoción es fuerza, furia, ímpetu de empuje, energía disparada. Ningún movimiento de real alcance histórico pudo ni puede tener lugar sin el concurso de la emoción; las ideas, en cambio, en sí demasiado estáticas y cerebrales, nunca han podido ni pueden, por sí solas, producir movimientos ni cambios generales de un alcance histórico determinado, y, si puede decirse que la acción sin pensamiento es ciega, no menos puede aseverarse con certeza que el pensamiento sin acción es vacío. Que el movimiento, ya despierto después del arranque, enseña por sí mismo, descubre, lleva al pensamiento o facilita su apertura. Descubre, así, la necesidad de la reflexión y la toma de contacto con discursos previos que movieron su energía en el estudio del ser humano y su medio, en el análisis de la marcha de la historia para extraer de él enseñanzas prácticas.


sábado, 21 de abril de 2018

¿Que Reforma?


Que la reforma del Código Penal de PP, abría la puerta de la prisión para disidentes y críticos con el sistema. Puede ser terrorismo casi cualquier protesta que intente cambiar el orden establecido, desde el 15M o el 25S. El Estado en manos del PP ha puesto en marcha una campaña mediática y judicial para hacer creer que el secesionismo es violento. Eso permite deslegitimar su lucha y encarcelar preventivamente a sus líderes como peligrosos golpistas y juzgarlos luego como rebeldes para que les caiga la pena máxima. La idea perversa es acabar con un movimiento social masivo por la vía penal, en lugar de escuchar sus demandas. La idea es exasperarles para que entren en la violencia que justifique más represión. Lo hicieron con el 15M o las Marchas de la Dignidad, compararlos con ETA. Es un insulto a las víctimas del terrorismo y a este país que lo ha sufrido, equiparar tiros en la nuca y bombas con un corte de carretera, el vandalismo con un coche patrulla o el bloqueo de un edificio para impedir que entren las fuerzas del orden. También resulta aberrante pedir hasta 62 años de cárcel por delitos de terrorismo para los acusados de dar una paliza en Alsasua a dos guardias civiles y sus parejas. Incluso los informes policiales hablaban de delito de odio o atentado contra la autoridad. Después se ha construido una causa en la que se les acusa de formar parte de la estrategia de ETA de echar a la Guardia Civil de la zona. Aunque tuvieran esa motivación, un altercado en un bar de madrugada no es un acto premeditado de una banda organizada para infundir terror. Al revés sí está pasando, el Estado metiendo miedo a los grupos que le incordian: separatistas, comunistas, subversivos…
El problema es que defender a los corruptos propios, se lo toman como una labor natural, cuando es desde todo punto de vista, una incoherencia entre los postulados que dicen defender (para engañarnos a los votantes) y la actitud que practican. Que el presidente, muy cuestionado por los famosos sobres, cuestionado por defender a los corruptos de sus propias filas, y su liviandad para con los que cometen actos impropios de funcionarios públicos en sus filas, parece que no se percatara que el mismo alienta el desorden, el mismo se desautoriza, así como pervierte el orden institucional que dice representar. Casi parece ser todo, una gran obra de teatro permanente. Un presidente que luego reclama el respeto a la constitución por parte de los catalanes que se quieren independizar, por lo cual, resulta muy difícil de comprender que quién se desautoriza a sí mismo, -no actuando con determinación y con tono ejemplarizante frente a los hechos que ensucian las instituciones-, esté capacitado para reclamar decencia a los demás, cuando no lo practica en su casa. Muchos independentistas lo son, en virtud de grado de desazón que genera esta España que es gobernada por un partido cuestionado permanentemente por su indecencia colectiva en sus filas. Del PP, no se puede pedir otra cosa que no sea hipocresía y mentira.
La mayoría de las conquistas sociales y políticas a lo largo de la historia, lo han sido con lucha y protesta, con sudor y lágrimas, muchas de ellas partiendo de ilegalidades, que no es el caso. Y viene a cuento tras la liberación de la activista de los Comités de Defensa de la República, a quien le imputaban delitos de terrorismo y rebelión, por manifestarse en el procés en Catalunya. A este paso, faltan poco para que acusen de terrorismo a los pensionistas, que defienden el futuro de las pensiones. ¿Terrorismo y rebelión, por protestar? El Gobierno ha perdido la razón, algunos jueces el sentido de la justicia y la ciudadanía nuestros derechos.  La democracia no consiste solamente en participar en un periodo de tiempo determinado, votando en elecciones generales, autonómicas y municipales. La democracia es participación, y cuanta más participación, mayor calidad adquiere el Sistema. La Constitución mandata a los poderes públicos para que promuevan las condiciones para que la libertad y la igualdad del individuo y de los grupos en que se integra sean reales y efectivas, así como remover los obstáculos que impidan o dificulten su plenitud y facilitar la participación de todos los ciudadanos en la vida política, económica, cultural y social. Cuando un gobierno no tiene la legitimidad de la mayoría social y además se desentiende de proteger y regular derechos que la Constitución promueve; la ciudadanía desprotegida adquiere la legitimidad para reivindicar sus derechos y anhelos para una vida digna, utilizando los medios que la sociedad y la imaginación le permita.
Todo está claro como la noche clara. Se ha subvertido el sistema democrático; se ha deteriorado el pacto social; se ha resquebrajado el consenso constitucional y la legitimación democrática se está utilizando en contra de la mayoría social. Se han roto las reglas de juego y se pretende que solo una de las dos partes las siga respetando. El sistema ha abandonado a la ciudadanía. Cuando se producen injusticias, es el tiempo de la reivindicación y la protesta, sin contemplaciones.


viernes, 20 de abril de 2018

INTRUMENTOS PARA COMPRENDER EL SIGLO XXI

En un artículo de 1925, Keynes exclamaba: "¿Cómo puedo admitir una doctrina que convierte en Biblia, sustrayéndolo a cualquier crítica, a un volumen caduco de economía política, que no sólo es falso desde un punto de vista científico, sino que ni siquiera tiene ningún interés, ninguna aplicación posible en el mundo actual?" 1/. Más recientemente, Jonathan Sperber, autor en 2017 de una biografía de Marx 2/, se muestra igual de categórico: "En la obra de Marx se encuentran pocas cosas que interesen a las tendencias de la economía o de la teoría económica de final del siglo XIX y del siglo XX." Pero otros piensan, por el contrario, que las aportaciones de Marx no están caducadas y que siguen siendo una referencia fecunda para la comprensión del capitalismo contemporáneo.
Aún situándose en continuidad con los clásicos (de Adam Smith a David Ricardo), la obra de Marx introduce una ruptura y deduce de su enfoque crítico conclusiones peligrosas para el orden establecido. Hacía falta pasar de la economía política a la ciencia económica y bifurcar hacia otro paradigma, por las razones claramente expuestas por John Bates Clark: "Los trabajadores, se nos dice, son permanentemente desposeídos de lo que producen [...] Si esta acusación tuviera fundamento, cualquier persona dotada de razón debería hacerse socialista, y su voluntad de transformar el sistema económico expresaría su sentido de la justicia". Por tanto, hay que "descomponer el producto de la actividad económica en sus elementos constitutivos, para ver si el juego natural de la competencia lleva o no a atribuir a cada productor la parte exacta de riquezas que contribuye a crear" 3/. Es la teoría del reparto, dominante hoy día.
En el libro II de El Capital, Marx expone sus esquemas de la reproducción 4/ distinguiendo dos grandes secciones: la sección I que produce los bienes de inversión y la sección II que produce los bienes de consumo. Describe las condiciones de reproducción, dicho de otra forma las relaciones que deben existir entre la producción de las empresas y sus mercados. Estas relaciones se expresan en valor de cambio, pero Marx insiste también en que la estructura de esta oferta debe corresponder a la demanda social en términos de valor de uso. Este enfoque de Marx está inspirado evidentemente en el famoso Tableau économique de François Quesnay 5/ que era, según decía, una "exposición tan simple como genial para su tiempo" 6/.
Aunque no partía de cero (podrían citarse también a Steuart 7/ o Sismondi 8/ entre sus fuentes de inspiración), se puede sostener que Marx es el fundador de la macroeconomía moderna. Así lo reconocía la keynesiana de izquierda Joan Robinson, por lo demás severa crítica de Marx: "Partir de Marx habría ahorrado [a Keynes] muchos problemas" 9/. Incluso Paul Samuelson, blanco favorito de Joan Robinson y también crítico caustico de Marx, lo reconocía así: "Todos habríamos ganado si hubiéramos estudiado antes los cuadros de Marx" 10/.

Las finanzas vistas por Marx

Pero el mejor homenaje es el de Wassily Leontief, en 1937: "[Marx] ha desarrollado el esquema fundamental que describe las relaciones entre las ramas de los bienes de consumo y de los bienes de equipamiento. Aunque no ha cerrado la cuestión, el esquema marxista sigue constituyendo una de las raras proposiciones sobre las que existe un amplio consenso entre los teóricos del ciclo económico." Y añade: "El análisis contemporáneo del ciclo económico se debe claramente a la economía marxista. Sin plantear el tema de la prioridad, no sería exagerado decir que los tres volúmenes de El Capital han ayudado más que cualquier otro trabajo a poner esta cuestión en el centro del debate económico" 11/.
Uno de los ingredientes de la crisis actual es la creencia de que las finanzas son una fuente autónoma de valor. Esto no es nada nuevo: "Para los economistas vulgares que intentan presentar al capital como fuente independiente del valor y de la creación de valor, esta forma es evidentemente una bendición, porque hace irreconocible el origen de la ganancia y otorga al resultado del proceso de producción capitalista -separado del proceso mismo- una existencia independiente" (El capital, Libro II, capítulo 24).

Desempleo y ejército de reserva

Este tipo de ilusión sólo es posible si se apoya en una teoría aditiva del valor, en la que la renta nacional se construye como la suma de las remuneraciones de los diferentes factores de producción. La teoría marxista por el contrario es sustractiva: las formas particulares de ganancia (intereses, dividendos, rentas, etc.) son punciones de una plusvalía global cuyo volumen está predeterminado. No puede enriquecerse durmiendo más que sobre la base de esta punción operada en la plusvalía global, de manera que el mecanismo tiene límites: los de la explotación, que es el verdadero fundamento de la Bolsa. La crisis significa entonces la vuelta de lo real, como una llamada al orden de esta dura ley del valor.
Desde hace cuatro décadas, el capitalismo contemporáneo se caracteriza por la persistencia de un paro masivo y la extensión de la precariedad. Una de las maneras de explicar esta situación es invocar la existencia de una tasa de paro de equilibrio, calificado a veces como natural. Pero la "tasa de paro que no acelera la inflación" (el Nairu) es también la que no hace bajar la tasa de ganancia. Se redescubre así "el ejército de reserva industrial" del que hablaba Marx: "La diferente proporción en que la clase obrera se descompone en ejército activo y ejército de reserva, el aumento o la disminución de la sobrepoblación relativa, el grado en que se encuentra bien comprometido, o bien desprendido, en una palabra, sus movimientos de expansión y de contracción alternativos correspondientes a su vez a las vicisitudes del ciclo industrial, es lo que determina exclusivamente estas variaciones" (El capital, libro I, capítulo 25). Se encuentra ahí una descripción bastante fiel de las reglas de funcionamiento de un capitalismo que pretende aumentar la tasa de explotación manteniendo la presión ejercida por el paro masivo sobre los salarios y a desconectar su progresión de las mejoras de productividad.

Un capitalismo mundializado

El hilo conductor del análisis de Marx es que "la base [del modo de producción capitalista] está constituida por el propio mercado mundial" (El capital, libro III, capítulo 20). Esta intuición fue prolongada por los teóricos del imperialismo que mostraron que la economía mundial debía ser considerada como un conjunto estructurado de manera asimétrica. Hoy día la mundialización se caracteriza por mecanismos nuevos (cadenas de valor mundiales, emergencia, etc.), pero el hecho esencial es la total libertad de los capitales.
Un empresario, Percy Barnevik, entonces presidente del grupo helvético-sueco ABB, definió en 2001 la mundialización como "la libertad para mi grupo de invertir donde y cuando quiera, de producir lo que quiera, de comprar y de vender donde quiera y tener que soportar el menor número de obstáculos en materia de derecho laboral y de legislación social" (citado por Le Devoir, Montréal, 5/05/2001). Es la trayectoria contemplada por Marx: "Las leyes inmanentes de la producción capitalista conducen al entrelazamiento de todos los pueblos en la red del mercado universal". (El capital, libro I, capítulo 32).
Una de las tendencias más llamativas del capitalismo contemporáneo es la de intentar (re)transformar en mercancía lo que no es o no debería serlo, en primer lugar los servicios públicos y la protección social. Pero lo que el capitalismo contemporáneo querría reducir a la condición de pura mercancía es sobre todo la propia fuerza de trabajo. El objetivo de las reformas del mercado de trabajo es no tener que pagar al asalariado más que cuando produce valor. Esto implica reducir al mínimo y hacer recaer sobre las finanzas públicas los elementos de salario socializado, remercantilizar las jubilaciones (fondos de pensiones) y la salud (seguros privados), incluso hacer desaparecer la noción misma de duración legal del trabajo.
Este proyecto da la espalda al progreso social, que ha pasado siempre por la desmercantilización del trabajo. Para Marx, la extensión del tiempo libre, posible por los progresos de la productividad, es la palanca que debería permitir que el trabajo no sea ya una mercancía y que la aritmética de las necesidades sociales sustituya a la de la ganancia. Es la perspectiva que esboza al final de El Capital.

Sobre las repetidas crisis

Para funcionar de manera relativamente armoniosa, el capitalismo necesita una tasa de ganancia suficiente y mercados. Pero con una condición suplementaria que afecta a la forma de estor mercados: deben corresponder a sectores susceptibles, gracias a las mejoras de productividad inducidas, de hacer compatible un crecimiento sostenido con una tasa de ganancia mantenida. Desde este punto de vista se puede analizar el paso del capitalismo de su fase fordista a su fase neoliberal, caracterizada sobre todo por este hecho estilizado 12/: la tasa de ganancia se ha restablecido, pero a ella no han seguido ni la tasa de acumulación ni la productividad.
El actual estancamiento del capitalismo en una fase depresiva proviene de una desviación creciente entre la transformación de las necesidades sociales y el modo capitalista de reconocimiento y de satisfacción de estas necesidades. Pero esto implica que el perfil particular de la fase actual moviliza, sin duda por primera vez en la historia del capitalismo, los elementos de una crisis sistémica.
Este análisis nos lleva al nivel más fundamental de la crítica marxista. Según Marx, el capitalismo es un sistema injusto (explotación) e inestable (crisis). Pero es también, llegado a cierto punto, un sistema que aparece como irracional, a causa de los mismos éxitos que le han permitido su propio modo de eficacia.

La posibilidad de otro cálculo económico

El enfoque marxista de la dinámica a largo plazo del capital podría ser resumido así: la crisis es segura, pero la catástrofe no lo es. La crisis es segura, en el sentido de que todos los arreglos que el capitalismo invente, o que se le imponga, no pueden suprimir de forma duradera el carácter desequilibrado y contradictorio de su funcionamiento. Pero estos cuestionamientos periódicos que acompasan su historia no implican en absoluto que el capitalismo se dirija inexorablemente hacia el derrumbe final. En cada una de estas grandes crisis, la opción está abierta: o el capitalismo es derribado, o se recupera bajo formas que pueden ser más o menos violentas (guerra, fascismo) y más o menos regresivas (giro neoliberal).
Por tanto, en la obra de Marx, se encuentran instrumentos útiles para el análisis del capitalismo contemporáneo. Sin embargo, la verdadera especificidad del enfoque marxista reside en su crítica de la economía política (éste es por cierto el subtítulo de El Capital), que postula la posibilidad de otro cálculo económico: la humanidad debería aspirar a maximizar (colectivamente) su bienestar en lugar de dedicarse a la maximización (privada) de la ganancia.
Pero ocurre que el capitalismo es un sistema compacto cuyos recursos fundamentales son invariables (más allá de sus encarnaciones concretas). Es por tanto difícilmente reformable, y aún más porque hoy día tiende a recrear las condiciones de un funcionamiento puro que se opone frontalmente a la satisfacción de las necesidades sociales y a la gestión de los desafíos ambientales. Se plantea entonces la cuestión de un cuestionamiento radical de este funcionamiento.
MICHEL HUSSON

1/903/2018
https://www.alternatives-economiques.fr/outils-comprendre-xxie-siecle/00083731
1/ John Maynard Keynes, "A Short View of Russia", Nation and Athenaeum, 10 y 25/10/1925 ; traducido en Essais de persuasion, 1931, bit.ly/2iTBQHt.
2/ Jonathan Sperber, Karl Marx, homme du XIXe siècle, Piranha, 2017.
3/ John Bates Clark, The Distribution of Wealth. A Theory of Wages, Interest and Profit, 1899, bit.ly/2ASV1fe.
4/ "Action de reproduire industriellement les valeurs consommées", según el Tableau économique (1758) de François Quesnay.
5/ François Quesnay, "Analyse de la formule arithmétique du Tableau économique", Journal de l’agriculture, du commerce et des finances, junio 1766, bit.ly/2ASXi9S.
6/ Karl Marx, en el capítulo "Sobre la historia crítica" del Anti-Dühring de Friedrich Engels, que redactó en lo esencial, bit.ly/2ATONM2.
7/ James Steuart, An Inquiry into the Principles of Political Economy, 1767, bit.ly/2iSIldr.
8/ Jean Charles Léonard Simonde de Sismondi, Nouveaux principes d’économie politique, 1819, bit.ly/2iSykgj.
9/ Joan Robinson, "Kalecki et Keynes", en Essays in Honour of Michal Kalecki, 1964, bit.ly/2AS4N0U.
10/ Paul A. Samuelson, "Marxian Economics as Economics", The American Economic Review, Vol. 57, No 2, Mayo 1967, bit.ly/2ASVC0s.
11/ Wassily Leontief, "The Significance of Marxian Economics for Present-Day Economic Theory", The American Economic Review, Vol. 28, Nº 1, Papers and Proceedings of the 50th Annual Meeting of the AEA, March 1938, bit.ly/2APhoCd.
12/ Constatación de orden empírico, por lo general no cuantificado, pero considerado representativo del funcionamiento de la economía.



sábado, 7 de abril de 2018

Establishment

(Conjunto de personas, instituciones y entidades influyentes en la sociedad o en un campo determinado, que procuran mantener y controlar el orden establecido.)

El establishment del Estado español estaría formado por las élites financiera-empresarial, militar, jerarquía católica, universitaria y más media del Estado español, herederos naturales del legado del General Franco que habrían fagocitado todas las esferas de decisión (según se desprende de la lectura del libro “Oligarquía financiera y poder político en España” escrito por el ex-banquero Manuel Puerto Ducet), e iniciado asimismo una deriva totalitaria que habría ya convertido a la seudodemocracia española en rehén del establishment.
El concepto de estabilidad o equilibrio se refiere a un sistema que permanece estable aunque registre un cambio, principio que trasladado a la esfera política se traduciría en la Reforma del Régimen del 78 sin alterar sus principios esenciales (Monárquico, jacobino y neoliberal), tesis que defenderían los partidos del establishment dominante del Estado español (PP y Ciudadanos). En la orilla antónima, encontramos el concepto de cambio cualitativo o discontinuidad que se produce cuando simples cambios cuantitativos pasan a ser otra cosa diferente y el sistema se transforma internamente de modo radical en una nueva realidad que modifica su situación de equilibrio interno y se crea una situación nueva (Nuevo Régimen), tesis defendida tan sólo por Podemos y los grupos independentistas periféricos y que es asociada por el aparato mediático del sistema dominante (más media) con el advenimiento del caos. El actual sistema dominante o establishment de las sociedades occidentales utilizaría la dictadura invisible del consumismo compulsivo de bienes materiales para anular los ideales del individuo primigenio y transformarlo en un ser acrítico, miedoso y conformista que pasará a engrosar ineludiblemente las filas de una sociedad homogénea, uniforme y fácilmente manipulable mediante las técnicas de manipulación de masas. En consecuencia, la estrategia electoral de los partidos del establishment se basará de nuevo en el mantra de la recuperación económica edulcorada con sibilinas promesas de aumento del techo de gasto autonómico, subidas salariales a funcionarios y jubilados así como reducciones fiscales al estar la sociedad española integrada por individuos unidimensionales que no dudarán en primar el “pan y circo” frente al vértigo que suscitan las utopías. Así, tras las próximas elecciones Generales, es previsible la formación de un Gobierno PP-Ciudadanos. Se podría escenificar la metamorfosis del Régimen del 78 y mediante una reforma edulcorada de la actual Constitución vigente, implementar un Estado monárquico, jacobino y eurocéntrico, estaríamos siguiendo esta máxima (“Cambiar todo para que nada cambie”).
El gobierno del PP está en la cuerda floja, como demostraron las movilizaciones de mujeres y pensionistas y estos Pactos quieren garantizar la “paz social”. Pero por mucho que alardeen de “recuperación económica” la verdad es que el gobierno miente, los recortes continúan, el artículo 135 de la Constitución sigue vigente y la deuda se sigue pagando, y esto es lo que manda en el control del gasto público. ¿Quién se fía de un gobierno que durante años cada Consejo de Ministros firma nuevos recortes?
Cuando usted esté leyendo esto quizás se hayan acumulado suficientes eventos nuevos que habrán vuelto a competir por las primeras pantallas. Entre otras cosas, nada ni nadie podrá impedir que, en breve, se descuelguen las espadas que tienen escritas en sus hojas los nombres de Gúrtel/PP y Urdangarin/Monarquía, cuyas sentencias se presumen muy afiladas, quizás sangrantes. A diferencia de la de los años 70 del siglo pasado, en esta ocasión la clase política representativa de un modelo condenado a muerte ofrecerá mucha más resistencia que aquellos miles de cargos de la dictadura franquista, que aceptaron que su tiempo había terminado. Tampoco es de poca importancia el hecho de que hoy no estamos tan seguros de hacia dónde nos dirigimos como lo estuvimos entonces, aunque hoy sabemos lo mucho que nos equivocamos.
En cualquier caso, cada vez es más evidente que España está abocada a una nueva transición, en la que el papel de Europa podría ser, quizás ya lo haya sido, decisivo. Por una vez. Por fin. La manera en que esta humillación total sea digerida por la sociedad española determinará claramente nuestro futuro. A los dirigentes políticos que han protagonizado el 155 y jaleado la justicia represiva española contra los independentistas catalanes les corresponde retirarse inmediatamente de la escena y dejar paso a otros que, además de democráticamente no tan sucios, no nos obliguen a escuchar cómo se desmienten a sí mismos mientras se disfrazan de coherencias imposibles

domingo, 25 de marzo de 2018

¿Qué está pasando en este país?



¿Qué está pasando en este país? ¿Qué está pasando con este gobierno? Empezare por el país. El pueblo o mejor dicho la ciudadanía esta terriblemente cansado de las mentiras de este gobierno y de la corruptela que acarrea. Corruptela qué va desde los estamentos más bajos hasta las más altas esferas. Pensiones que según ellos no se pueden revalorizar, no pueden subir más allá de un mísero 0,25%, cuando la realidad nos ha demostrado qué el rescate a la banca. El Banco de España calcula que no se recuperarán 60.600 millones de las ayudas a la banca, el Banco de España da por perdidos 42.590, más del 80% del dinero público destinado a sanear la banca española.  Según las cifras aportadas por el Banco de España, se han recuperado a día de hoy 3.873 millones de euros y cree que todavía se puede recuperar un máximo de 10.402 millones, lo que da una suma máxima de 14.275 millones. Claro que se puede rescatar a la banca. A los pensionistas que han dejado su salud y su vida por levantar este país. ¡NO! Ellos no tienen derecho a nada, han sido “la mano de obra” donde se ha sustentado el Estado y el capital, hoy son una carga molesta que se lanzan a la calle a exigir sus derechos conseguidos con dolor y sangre. Imaginar que la ortodoxia neoliberal entre a gobernar en un estado ya acuciado a la desigualdad social, condenado por su propia dinámica social a la precariedad existencial, distribuido con gran definición a la polaridad de clases sociales y benevolentemente vehemente con las acciones de las grandes empresas. Todo esto sazonado con la precariedad laboral, la desigualdad de géneros, la educación, la sanidad, los autónomos y un largo etc… Al pueblo le ha llegado la gota que coma el vaso. La marca España se luce cada día y huele a sangre, a robos, a saqueos, a desesperación, sufrimiento y muerte, millones de ciudadanas y ciudadanos malviven sin esperanza, con miedo a enfermar para no verse en los pasillos de cualquier hospital recortado y saqueado para beneficio de la caterva de la sanidad privada, con miedo a no llegar a fin de mes para alimentar a los chiquillos, con miedo a que la banda organizada que dice gobernar presente un nuevo paquete de recortes sanguinarios. Por todo ello el Pueblo ha dicho BASTA.
Y este gobierno, que ni el mismo se cree sus propias mentiras. Una de las visiones más extendidas, es que nos hallamos ante un Estado que, en sus caracterizaciones más suaves, podría considerarse dudosamente democrático. Desde este punto de vista subsisten rémoras del pasado que han impedido una transición completa  a un régimen de plenas garantías democráticas. En versiones más atrevidas de esta acusación, el Estado español es tildado como “franquista” o incluso “fallido”, y asimilado a países que en los últimos años han merecido apercibimientos internacionales por el funcionamiento de sus regímenes políticos supuestamente democráticos. De hecho nos está fallando unos de los pilares básicos de la democracia. EL DIALOGO. Cuando se encarcela a un posible Presidente de una Comunidad Autónoma, es que las normas básicas de la Democracia en lo que se dice de un estado de derecho se están tambaleando. No sirviéndome para nada lo de rebelión. Rebelión fue el 23-F qué secuestraron al gobierno y entraron con armas en mano en el Congreso de los Diputados. Rebelión fue en Valencia cuando sacaron los tanques a la calle. Ha sido un error fatal meter en prisión preventiva a  Jordi Turull. En este país  dicen las “malas lenguas” que todo el mundo es inocente hasta que se demuestre lo contrario, nada más lejos de la realidad, en la piel de toro, visto lo visto, todo el mundo es culpable hasta qué se demuestre lo contrario. No deberían de juzgar al Sr. Turull con los mismos argumentos que se emplearon el 23-F. No es lo mismo convocar a un pueblo a unas urnas a que manifieste su opinión, que sacar los tanques a la calle y entrar en el parlamento pegando tiros.
A este Gobierno se le acaban los argumentos. Como ahora no puede disponer de “ETA” se entretiene a la opinión pública con Cataluña, nos exponen a nuestros vecinos del norte como una cortina de humo para disimular los problemas reales que tiene esta Nación. Como dice el viejo dicho “Cuando las barbas de tu vecino veas pelar, pon las tuyas a remojar”

domingo, 11 de marzo de 2018

MUJERES, HOMBRES Y VICEVERSA

La tarde noche del día 8 de marzo en Vinaros,  Las cruces en la playa me han puesto la "piel de gallina" Por todas estas mujeres asesinadas no puede haber ni olvido, ni perdón. Ningún ser humano puede ser propiedad de otro. Mujeres y hombres somos iguales.
Al igual que a mí me sostiene una columna, yo procuro ser la columna que sustenta los intereses, actividades, obligaciones de mi compañera, ya que de no ser así sería una situación completamente injusta que haría que todo lo que yo consiguiera no tuviera valor, ya que una pareja es cosa de dos, y la idea de que somos medias naranjas en busca de la otra mitad es completamente falsa. Somos personas completas desde que nacemos con nuestras virtudes y nuestros defectos y nuestra pareja debe conocerlos y comprenderlos y ponernos las pilas cuando es necesario y viceversa, si no es así, en mi opinión, la pareja es incompleta, serían dos personas donde una está subordinada a la otra, algo impropio de los tiempos que corren.
El patriarcado, aun siendo anterior al sistema capitalista, con unas raíces muy profundas en la cultura y tradición de las clases populares, ha entrelazado su existencia a las condiciones materiales que el desarrollo del capitalismo ha creado para ampliar la dominación y beneficios de la burguesía. Por eso es imposible alcanzar la igualdad de sexos y acabar con la construcción de género sin derrotar al sistema que sostiene la existencia del patriarcado. Por eso buscar la igualdad en el marco de la sociedad de clases existente, sin atacar la base económica ni señalar las diferencias de objetivos entre las mujeres de diferentes clases sociales, impedirá lograr una igualdad real
También creo necesario señalar las limitaciones que conlleva la idea del enfoque de una parte del movimiento feminista de una huelga sólo de mujeres en la que el conjunto de la clase trabajadora no es parte activa ni se implica en la construcción de la misma, en las tomas de decisiones. Pienso que  firmemente que la lucha contra la opresión de las mujeres debe ser una lucha que asuma el conjunto de la clase trabajadora así como sus organizaciones. Esta orientación parte de la premisa de que la opresión patriarcal es independiente a la dinámica de la lucha de clases, y que actúa de forma independiente al sistema capitalista. Esto significa obviar los intereses económicos que existieron, y existen, detrás de la mayor explotación de la mujer trabajadora por parte de los capitalistas, así como plantear que las mujeres son una masa homogénea sin intereses antagónicos entre la mujer trabajadora. Es por eso que desde la autocrítica y la asunción de lo que somos y de dónde venimos, hace falta que luchemos contra nosotros mismos. Sólo así nos podremos poner junto a nuestras compañeras en la lucha contra nuestra dominación. Es de esa manera como podremos dejar de ser “hombres” tal como hemos sido hasta ahora, renunciando a los privilegios que el patriarcado del que formamos parte nos ha vendido como “normalidad”.
La lucha continúa, no solo son l@s trabajadores, sino que también afectan a todos los pensionistas ya sea de uno o de otro sexo. Y ese movimiento que ha nacido en las calles, ya es un grito, un clamor asumido por el conjunto de la ciudadanía. Tocando también reivindicar a todos nuestros mayores, pues gracias a ellos somos lo que somos.
Entre las principales reivindicaciones del movimiento destacan la exigencia de revalorización de las pensiones según el IPC y la recuperación del poder adquisitivo perdido, denunciando la mísera subida del 0’25 que establece la reforma de las pensiones de Rajoy, y la exigencia de pensiones dignas con una pensión mínima de 1080 euros. También plantean la derogación  de la Ley de pensiones del PP, que están en la base de la caída presente y futura de las pensiones públicas.
Hoy hay que recordar cuál es, según fuentes oficiales, la situación de la mayoría de las pensiones actuales: el 46% de los pensionistas cobra menos de 736 euros al mes. Es decir, un total de 4,2 millones de jubilados perciben una pensión inferior al Salario Mínimo Interprofesional, situado en 735,89 euros al mes. Si tomamos como referencia 1000 euros son el 63,8%, 5,84 millones, casi dos tercios, los pensionistas que no alcanzan esa cifra.
En el Estado Español, ya nada volverá ser lo mismo ha nacido un movimiento imparable.

miércoles, 7 de marzo de 2018

FEMINISMO, LUCHA DE CLASES Y SOCIALISMO



“A. Kolontai nunca fue a un Instituto, porque sus padres tenían miedo de que allí conociese las corrientes ideológicas revolucionarias a través de sus compañeros de estudios. Pero el ambiente de la ciudad no podía pasarle desapercibido, los grandes problemas sociales le eran conocidos desde su adolescencia. Como ella mismo dice: “Tempranamente adquirí clara consciencia de las injusticias sociales que imperaban en Rusia” [Yolanda Marco, Prólogo a Mujer y Lucha de Clases]

Aleksandra Kolontai fue una de aquellas mujeres que supieron conectar el feminismo con el marxismo y la lucha de clases. Una de aquellas tantas marxistas revolucionaria que “quisieron asaltar los cielos”, y que normalmente son olvidadas en los libros de textos escritos por un sistema educativo y patriarcal. Las mujeres brillan por su ausencia – y con esto se quiere continuar conculcando unos roles tradicionales; por eso cuando aparecen textos clásicos de la lucha es preciso enmarcarlo. Y más cuando la primera Revolución Obrera triunfante consiguió cambiar el mundo. Se acaban de cumplir 100 años de aquella Revolución y por fin comienzan a aparecer obras que nos dan una nueva perspectiva (por supuesto fuera de la “miseria” del panorama español). Hoy sólo quisiera citar la impresionante obra de un historiador marxista francés: Jean-Jacques Marie, Les Femmes dans la Révolution Russe.

Pero volvamos al texto que nos ocupa. Un pequeño libro publicado por la Fundación Federico Engels compuesto por cuatro artículos, entre ellos una autobiografía de la misma Kolontai (dirigente bolchevique y que ocupó cargos en el gobierno de la URSS hasta su muerte). Pero no quiero dejar de decir que esta dirigente siguió un camino que le enfrentó no solo a Lenin (hay que recordar que fue una de las dirigente de la Oposición Obrera) y a Trotsky. Pero a pesar de todas estas cuestiones nunca dejó de defender la postura de un  “feminismo marxista” Así lo expresaría en diverso momentos entre los que cabe destacar el siguiente:
En el VIII Congreso de los Soviets (1918) presenté, como miembro del Comité Ejecutivo (en ese momento ya había más mujeres en él) una moción que pedía que los soviets contribuyeran en todos los sectores a considerar la igualdad de derechos de la mujer y, por consiguiente, a ocuparla en trabajos del Estado y de la comunidad. No sin oposición logré presentar esta moción que después fue aceptada. Esto significó una gran y permanente victoria

Por otra parte, como bien dice Bárbara Areal(Apéndice), Kolontai tenía claro el eslabon indisoluble de la lucha de la mujer trabajadora (el feminismo) con el carácter de clase de su liberación. Por esto mismo en el artículo “El Día de la Mujer” nos dice que éste “es un eslabón en la larga y sólida cadena de la mujer en el movimiento obrero”.  Y más adelante continúa: “Así, como miembros del partido, las mujeres trabajadoras luchan por la causa común de la clase, mientras al mismo tiempo delinean y ponen en cuestión aquellas necesidades y demandas que les afectan más directamente como mujeres, amas de casa y madres. El partido apoya esas demandas y lucha por ellas… Estas necesidades de las mujeres trabajadoras son parte de la causa de los trabajadores como clase”. Hay que tener en cuenta que dicho artículo fue escrito en 1913.

Pero quizás el artículo que sobresale en este pequeño libro es el que abre el mismo. Lleva por título El Comunismo y la familia, escrito en 1918 con la Revolución triunfante y con el primer Gobierno Bolchevique. Al comienzo del mismo señala: “Toda la existencia de la familia proletaria se modifica y organiza en forma tan nueva, tan fuera de lo corriente, tan extraña, como nunca pudimos imaginar.
Y una de las cosas que mayor perplejidad produce en la mujer en estos momentos es la manera como se ha facilitado el divorcio en Rusia.
De hecho, en virtud del decreto del Comisariado del Pueblo del 18 de diciembre de 1917, el divorcio ha dejado de ser un lujo accesible sólo a los ricos; desde ahora en adelante, la mujer trabajadora no tendrá que esperar meses, e incluso hasta años, para que sea fallada su petición de separación matrimonial que le dé derecho a independizarse de un marido borracho o brutal, acostumbrado a golpearla. Desde ahora en adelante el divorcio se podrá obtener amigablemente dentro del período de una o dos semanas todo lo más”.

En dicho artículo A. Kolontai realiza un estudio de la familia a través de la historia centrándose en el capitalismo y en el “trabajo asalariado de la mujer” En el capitalismo la mujer termina por entrar en el mercado de trabajo, pero esto no le libra del otras tareas como el “trabajo doméstico”:  la mujer casada, la madre que es obrera, suda sangre para cumplir con tres tareas que pesan al mismo tiempo sobre ella: disponer de las horas necesarias para el trabajo, lo mismo que hace su marido, en alguna industria o establecimiento comercial; consagrarse después, lo mejor posible, a los quehaceres domésticos, y, por último, cuidar de sus hijos…
Por tanto, nos encontramos con que la mujer se agota como consecuencia de esta triple e insoportable carga, que con frecuencia expresa con gritos de dolor y hace asomar lágrimas a sus ojos”.

En resumen, este pequeño folleto nos adentra en aquella lucha de mujeres socialistas que en la primera década del siglo XX en un mundo convulso y lleno de Barbaria con la 1 Guerra Mundial intentó asaltar los cielos. Una historia que la educación clasista y machista nos borra de los textos educativos. La historia de aquellas mujeres que supieron construir un mundo mejor en un país invadido por 50 países que en ningún momento quiso perdonar a esta Revolución Obrera que triunfo…. Otra cosa sería la decadencia que supuso la casta burocrática que terminaría con toda la vieja guardia Bolchevique y convirtió la Revolución en un “espejismo”

Javier Méndez-Vigo (post a publicar en lataberna.eu)