sábado, 8 de septiembre de 2018

Allende



De más allá de la  justicia, se dice, porque Allende fue un hombre extraordinario de América. Un socialista sin renuncios, un antiimperialista sin concesiones, un latinoamericanista ejemplar. Cuando Cuba padecía de un aislamiento casi completo y el Che iniciaba su última campaña en Bolivia Allende asumió nada menos que la presidencia de la Organización Latinoamericana de Solidaridad (OLAS) para apoyar a la Isla rebelde y al Comandante Heroico. Era por entonces Senador por su partido, y ya entonces fueron muchas las voces que se alzaron para reprocharle por su incondicional apoyo a la isla caribeña y a la insurgencia que brotaba no sólo en Bolivia de la mano del Che sino en casi toda América Latina.  Numerosos testigos españoles vivieron  la campaña de difamaciones, agresiones, insultos y escarnio que se descargó en su contra. El diario El Mercurio, una de las expresiones más indignas del periodismo latinoamericano –en realidad, no es periodismo sino propaganda y nada más- lo atacaba a diario en sus páginas políticas y en sus opiniones editoriales, invariablemente acompañadas por una caricatura que reproducía al líder socialista en la carta del rey (K) en el naipe de póquer, la mitad superior empuñando una metralleta y sosteniendo en sus manos la campana de Senado en la mitad inferior. El mensaje era clarísimo: Allende no era sino un guerrillero castrista que se había puesto la piel de cordero de un demócrata y que desde su posición en el Senado engañaba a chilenas y chilenos. Allende fue el precursor del “ciclo de izquierda” que conmovió América Latina (y el sistema interamericano) hasta sus cimientos a partir de finales del siglo pasado. Las experiencias vividas en Venezuela con Hugo Chávez, en Ecuador con Rafael Correa, en Bolivia con Evo Morales en donde se recuperaron los recursos naturales tienen en el gobierno de Allende un luminoso precedente en la nacionalización de la gran minería del cobre en manos de oligopolios norteamericanos, en la nacionalización de la banca, la expropiación de los principales conglomerados industriales y la reforma agraria. Teniendo en cuenta las condiciones de esa época, comienzos de los años setenta, lo que hizo el gobierno de la UP fue una proeza en un país rodeado de dictaduras de derecha y atacado con saña por Estados Unidos.
Según la documentación de la CIA, el 15 de Septiembre de 1970, pocos días después de las elecciones, el Presidente Richard Nixon convocó a su despacho a Henry Kissinger, Consejero de Seguridad Nacional; a Richard Helms, Director de la CIA y a William Colby, su Director Adjunto, y al Fiscal General John Mitchell a una reunión en la Oficina Oval de la Casa Blanca para elaborar la política a seguir en relación a las malas nuevas procedentes desde Chile. En sus notas Colby escribió que “Nixon estaba furioso” porque estaba convencido que una presidencia de Allende potenciaría la diseminación de la revolución comunista pregonada por Fidel Castro no sólo a Chile sino al resto de América Latina. En esa reunión propuso impedir que Allende fuese ratificado por el Congreso y que inaugurara su presidencia. El mensaje tomado por Helms, a su vez, expresaba con claridad la visceral mezcla de odio y rabia que el triunfo de Allende provocaba en un personaje de la calaña de Nixon. Según Helms, sus instrucciones fueron las siguientes: “una chance en 10, tal vez, pero salven a Chile”; “vale la pena el gasto”; “no involucrar a la embajada”; “no preocuparse por los riesgos implicados en la operación”; “destinar 10 millones de dólares para comenzar, y más si es necesario hacer un trabajo de tiempo completo.”; “Mandemos los mejores hombres que tengamos.”; “En lo inmediato, hagan que la economía grite. Ni una tuerca ni un tornillo para Chile;” “En 48 horas quiero un plan de acción.”  Y eso fue lo que ocurrió, desde el asesinato del general constitucionalista René Schneider hasta el reclutamiento de grupos paramilitares cuyas acciones terroristas eran adjudicadas a fantasmales brigadas de izquierda, mismas que la prensa canalla de la época, con El Mercurio a la cabeza, propagaba con fervor para alimentar la creencia de que el triunfo de la Unidad Popular era sinónimo de caos, destrucción y muerte en Chile. Pero la intervención de Estados Unidos contemplaba también presiones diplomáticas, el desabastecimiento programado de artículos de primera necesidad para fomentar el malhumor de la población, la organización de sectores medios para luchar contra el gobierno (caso del gremio de camioneros, entre los más importantes) y la canalización de enormes recursos para financiar a los revoltosos y atraer a la oficialidad militar a la causa del golpe.
Días atrás, el 4 de Septiembre, para ser más precisos, se cumplieron 48 años del triunfo de Salvador Allende en las elecciones presidenciales de Chile de 1970. Con el paso de los años se comprueba, con dolor, que su figura no ha cosechado la valoración que se merece mismo dentro de algunos sectores de la izquierda, dentro y fuera de Chile.
Tengo la debilidad de pensar que la memoria no necesita museos. Miles de Chilenos arrojados a la calle, a los campos de concentración o a las celdas de castigo, guardan un recuerdo imperecedero del día en que sus vidas fueron destruidas por un poder demencial de odio y de dominación irracional. Las consecuencias, como la memoria, no se borran con una supuesta “Reconciliación”. El calendario de 2018 tiene la misma distribución de días que el de 1973, aparente coincidencia que para los numerólogos tendrá diversos significados. Para mí, solo la dolorosa precisión de aquellas jornadas aciagas que comenzaron el martes 11 de septiembre de 1973, bajo el fatídico signo de Marte, el dios de la guerra y la desolación.
Pero hay heridas que no se cierran, menos cuando una sociedad pretende mantener o consolidar sus dudosos valores esparciendo la ceniza del olvido sobre sus hijos asesinados, mientras propicia la impunidad de los criminales y niega las constantes felonías del poder de turno, postulando una conciliación falsa, que no es otra cosa que la hipocresía con que reviste y disfraza sus caducas instituciones, casi todas ellas vueltas hoy gigantes con pies de barro, plagadas de escándalos y corrupción que desnudan sin tapujos el sistema enfermo e inhumano que un médico socialista, inmolado en su mandato obtenido en las urnas, quiso cambiar hace cuarenta y cinco años.

domingo, 22 de julio de 2018

CASADO O LA ROPA USADA VIEJA



La llegada de Casado a la cúpula del PP tiene que contemplarse como una prueba del miedo generado en la Marca España por el reto del soberanismo democrático. Ha sido la expectativa de desestabilización del statu quo provocado por el auge del procés y el estrepitoso fracaso de las políticas de represión, policiales y jurídicas, lo que ha armado el botón del pánico para esta renovación del pasado. Solo hay que ver la rara unanimidad de muchos medios de comunicación a favor del pretendiente, inoculando una percepción de la realidad a su favor que anulara la primitiva decisión de la afiliación popular por el continuismo marianista en la persona de la ex vicepresidenta del gobierno. Es posible que el trabucazo político e ideológico que ya ha avanzado Casado consiga detraer para Génova 13 efectivos de Ciudadanos y de Vox, sus sangrías más evidentes en los últimos años, dando una impresión de reagrupamiento. Otra cosa es que esas nuevas señas de identidad resulten atractivas a un electorado moderno poco dado a comprometerse con ideales que exhiben la fragancia a ropa vieja usada del tardofranquismo. También existe el país movilizado del 15-M, del 8-M, de los jóvenes del Erasmus, del activismo ciudadano contra los gobiernos que perpetraron los ajustes y recortes que han provocado la actual precariedad vital mientras la corrupción institucional campaba a sus anchas. Dos legitimidades, una anclada en el pasado, “la España de las banderas”, y la otra mirando al futuro por elevación, sin consenso posible. Porque ni geometría asimétrica ni dichos rimbombantes: el centro siempre depende de donde se sitúen los extremos. La elección de Casado implicará una redistribución de espacios, habida cuenta de que la primera fuerza de la oposición se ha movido hacia atrás y a la derecha. Temas como las autonomías, la seguridad ciudadana, la educación concertada, el feminismo, los derechos de la familia, la eutanasia, el aborto, la confesionalidad, la política penitenciaria, la memoria histórica y los guiños a la policía y a la monarquía militarán a partir de ahora en el misal  de sus ancestros.
Tal como nos han dejado el País, donde nuestros mayores se ven afectados. El número de ciudadanos españoles mayores de 65 años que viven en riesgo de pobreza creció en dos años un 17,4 por ciento, pasando de los 928.530 que se registraban en 2014 a los 1.090.774 contabilizados dos años después. Tengo qué  señalar que el umbral sobre riesgo de pobreza estaba situado en 2016 en 8000 euros anuales para los hogares con un sólo miembro, en 12300 para los hogares con dos adultos;  en 15000 si eran dos adultos y un menor; y de 17.200 en el caso de dos adultos y dos menores. Estos datos, según señala la misma información del gobierno, varían de un año a otro ya que se  componen de los ingresos del trabajo por cuenta ajena, beneficios/pérdidas del trabajo por cuenta propia, prestaciones sociales, rentas procedentes de esquemas privados de pensiones no relacionadas con el trabajo, rentas del capital y de la propiedad, transferencias entre otros hogares o ingresos percibidos por menores. El anterior gobierno del PP utilizo la técnica del “embudo” la parte estrecha para el pueblo y demás que no éramos afines a sus ideas. La ancha para todos ellos y sus afines.
Un PP en franca decadencia ha elegido a su nuevo líder para intentar competir con Cs –el recambio preparado por el Capital Conservador,  por el espacio electoral de la reacción monárquica, autoritaria, ultra españolista y neoliberal. Casado, avalado por Aznar y Esperanza Aguirre, quien ha esgrimido un discurso más derechista que el del propio Rajoy. Parafraseando un eslogan del ultraderechista Frente Nacional francés ha dicho que el PP es “el partido de la España que madruga“, que se dirige a la “clase media“: “Somos la España de los autónomos que levantan la persiana y saben que están sacando adelante a sus familias y el país, el partido de los pensionistas ( Qué cara más dura después de años subiendo las pensiones solo el 0,25%) que quieren unas pensiones dignas, de los jóvenes que madrugan para ir a clase, que quieren otra ley de educación”. Ha subrayado que el PP es el abanderado de la honestidad y de la lucha contra la corrupción. Que mire al gobierno de su maestro y luego hable de la lucha contra la corrupción. Este jovenzuelo piensa que los españolitos de a pie no tenemos memoria y no sabemos que el representa a la ROPA VIEJA YA USADA


lunes, 16 de julio de 2018

NO BASTA CON SACAR AL GOBIERNO DEL PP





La “moción de censura” llevada a cabo por el PSOE ha salido adelante y ha supuesto la caída del Gobierno del PP. Pedro Sanchezha formado gobierno con el apoyo “critico” de las demás fuerzas del arco Parlamentario en contra de la derecha españolista (PP y C’s). Ni 5 minutos ha esperado esta derecha españolita en sacar los tiburones, primero diciendo que el gobierno del PSOE es ilegal porque no sale de las urnas. Las máscaras caen de esta derecha, entre otras cosas porque cuando les interesas “barren” hacia casa. Cuando quieren se olvidan de la Constitución y de que estamos en una democracia parlamentaria y en dicha democracia hay formas de conseguir el gobierno, una por las urnas; pero hoy como les ha cabreado no piensan en la otra – que es tan legítima como legal: en una democracia parlamentaria se puede conseguir el gobierno mediante una “moción de censura constructiva” y esto es lo que ha realizado el Partido actualmente en el Gobierno.

Pero el PSOE tan solo ha conseguido el gobierno, un gobierno en minoría (con sólo 85 diputados). Lo que significa que puede gobernar de una manera plural – mediante alianzas y/o consensos- o bien mediante decretos leyes. Para la izquierda es importante la primera forma, mientras que la segunda solo sería posible si fuera estrictamente necesaria para conseguir políticas sociales.

Pero esto no es todo. Si se quiere gobernar para el pueblo es preciso acabar con determinadas políticas implementadas por el PP y C’s, además de abandonar determinadas políticas. Y de estas últimas nos viene a la cabeza el famoso 155 aplicado en Cataluña. Pues, aunque ya sabemos que la derecha pretendía un 155 más duro y amplio, al final sólo se planteó para convocar unas elecciones. El error de todos los partidos “constitucionalistas” fue el estar convencidos de que las elecciones iban a dar otro resultado muy distinto. La realidad es que dichas elecciones lo único que consiguieron fue el despertar de nuevo al monstruo del “españolismo mas rancio” con el apoyo de fuerzas fascistas. Ante esto por un lado el C’s pidiendo la extensión indefinida de su aplicación (lo que nos hubiera llevado a un estado de excepción en Cataluña) y por otro el papel de Rajoy convertido en una estatua nos estaba llevando a un callejón sin salida. Lo que estaba ocurriendo en Cataluña estaba perjudicando nuestro sistema democrático. Por esto mismo no había otra salida que volver a la política. Los independistas lo entendieron (bajo la espada judicial) y el 155 ya no tenía sentido. Pero había que volver a la política, cosa que la derecha españolista no acepta ni aceptará de momento. Por eso entre otras cosas la salida de la “moción de censura”.

Pero una vez vuelto a la política, al diálogo hay que centrarse en determinadas reformas, si, para Cataluña. Única forma de que en Cataluña se vuelva a discutir sobre los problemas sociales, sobre la Sanidad o la Educación…..

Pero existe otro tipo de políticas que todavía sufre el pueblo. Por poner un ejemplo, el gobierno de Pedro Sanchezno ha llegado a tiempo para retirar el recurso al Constitucional por parte del gobierno del PP a la Ley de Vivienda de la Comunidad Valencia. Una de las primeras leyes con contenido social del Gobierno del Botánico, y que acaba de ser declarada inconstitucional por el TC. Todavía existen varios recursos, sobre todo el recurso con la Ley de Pobreza Energética.
Existen leyes de claro corte autoritario como la Ley Mordaza; ley que el PP, aprovechándose de los atentados terroristas de los yhijadistas, llevó y aprobó en las Cortes. Pero dicha ley en la práctica sólo ha servido para atacar al movimiento obrero y cercenar derechos. Criminalizando a los piquetes de huelga y por tanto atacando al derecho de huelga, ambos reconocidos por nuestra Constitución. Es decir, el PP ha ido jurídicamente contra el movimiento obrero. No nos engañemos en la única liberta en la que cree la derecha es en la que cree el neoliberalismo: la libertad de los ricos. De ahí su defensa a ultranza de los mismos. De ahí el fetiche de la austeridad y del déficit. Y siguiendo las políticas de la troika y de la UE lo único que hacen es “apretar turcas” en el cuello de la clase obrera y de sus aliados.

Liquidar la bolsa de las pensiones, junto al debilitamiento salaria de los pensionistas ha supuesto agrandar la bolsa de la pobreza. Y no digamos de los derechos de los trabajadores con las dos reformas laborales, principalmente la última. La derecha ayudada por el social- liberalismo ha empobrecido a las clases populares. Gobernar va a ser difícil y sólo será posible con el consenso de las fuerzas parlamentaria, pero políticas de izquierdas y socialistas – que permitan a las clases populares avanzar, sólo será posible mediante la movilización popular. De ahí que aplaudamos el ejemplo de los pensionistas, de los estudiantes o de los precarios en su lucha por “reconquistar” derecho y/o conseguir nuevos derechos.

Javier Méndez-Vigo
A publicar en lataberna eu


domingo, 8 de julio de 2018

LA PERSONA Y EL COMUNISMO


La persona en singular  que somos, porque no hay ninguna otra combinación biográfica exactamente igual, transita un mundo compartido. Tenemos la opción de mantener silencio respecto de todo cuanto hemos vivido, de todo lo que pensamos, de todo lo que deseamos e imaginamos. De hecho, lo hacemos en el diálogo interno que acompaña cada momento el andar humano, cierto pero inaudible para las demás personas. Y también tenemos la opción de tomar la palabra y con ella expresar lo mejor que podamos nuestra historia, convicciones y deseos, en confianza o de manera pública. A veces, las más, se pasa de la intimidad estricta a una gradual publicidad de lo que sentimos, pensamos y defendemos. Esos círculos concéntricos van ampliándonos y en sus bordes nos encontramos con frecuencia asombrad@s de cuánto hemos recorrido desde el centro más privado a ese afuera compartido. Hechos y decires delinean el camino recorrido de encuentros y desencuentros con nosotr@s y con l@s otr@s que se identifican o se diferencian con nuestros procesos.
Hoy podemos considerar a la clase trabajadora como una realidad objetiva que se define por el lugar que ocupa en las relaciones sociales de producción. Así, suele decirse que son clase trabajadora todos los asalariados, los que no tienen más posibilidad que vender su fuerza de trabajo a un tercero o los que carecen de medios de producción propios. No obstante, esto está lejos de ser claro, ya que las relaciones sociales de producción también incluyen aspectos como el control y la supervisión del trabajo, y es obvio que no todos los trabajadores ocupan el mismo rol en esas relaciones. Hay trabajadores de cuello azul, de cuello blanco, supervisores, directivos y profesionales, cualificados y no cualificados…todos los cuales tienen unas remuneraciones, modos de vida y actitudes sociales y políticas de gran heterogeneidad. En todo caso, con esta fórmula somos capaces de ubicar a las personas en la categoría de clase trabajadora sin necesidad de preguntarles es ahí donde entra Marx.
Marx no fue el único que pensó en comunismo (El comunismo existía mucho antes de Marx y Engels, como ejemplo a esto podemos observar a Platón que creo una sociedad supuestamente perfecta, totalmente idealista), También en el manifiesto comunista versión 29 de julio de 2005 explica que: “La palabra comunismo proviene de común, y los primeros cristianos eran comunistas, tal como nos los presentan los hechos de los Apóstoles, pues todo lo tenían en común, y la palabra “comunión”, tiene el mismo origen etimológico que comunismo. Engels en el prólogo a la edición alemana de El Manifiesto Comunista de 1890, indica acerca del término comunismo: “En 1847, el “socialismo” designaba un movimiento burgués, el “comunismo” un movimiento obrero. El socialismo era, a lo menos en el continente, una doctrina presentable en los salones; el comunismo, todo lo contrario. Y como en nosotros era ya firme entonces la convicción, de que “la emancipación de los trabajadores sólo podía ser obra de la propia clase obrera”, no podíamos dudar en la elección de nombre. Más tarde, no se nos pasó nunca por la cabeza, el modificarlo.”. Él marxismo tuvo tres fuentes a) la filosofía alemana, b) la economía política inglesa y c) el socialismo francés. Hoy concebimos como el derecho laboral que se estipula que la ley general del trabajo reconoce el derecho de “asociación en sindicatos, que podrán ser patronales, gremiales, profesionales, mixtos o industriales de empresas para actual como tal el sindicato…” (LGT, art.99). Respecto a esto, Marx habló que poco a poco los obreros forman grupos o uniones de pequeños grupos, los cuales hacen resistencia de la explotación en las fábricas, y así se comienzan a reproducir en diferentes fabricar para dar nacimiento a lo que llamamos “Sindicatos”. Ahora lo más importante que habría que entender es que estos sindicatos no están solamente para ganar un mejor salario, o más prestaciones y que con eso ya triunfaron, sino que el verdadero triunfo es cuando los patrones hayan desaparecido. Marx hace una diferencia entre “propiedad individual” y “propiedad privada”. En el caso de la “propiedad individual” el bien inmueble constituye una posesión legítima que se compra con el fruto del trabajo, se la respeta y garantiza, esa propiedad individual forma parte de la libertad individual, de independencia. En la “propiedad privada” Marx habla exclusivamente de los medios de producción como característica del capitalismo, la propiedad privada de los medios de producción de la clase burguesa, la acumulación originaria de capital (punto de partida) fue cuando el productor directo (trabajadores) y los medios de producción se (separan), volvemos a la lucha de clases y a una revolución proletaria para que el obrero, el trabajador vuelvan a ser dueños de sus medios de trabajo,
La plusvalía consiste en el valor que el obrero que percibe un salario por su labor genera por encima del dinero que representa su esfuerzo laboral. Ese valor que podría definirse como trabajo no pagado al obrero, queda en poder del capitalista, quien ve en la plusvalía la base de la acumulación monetaria

domingo, 24 de junio de 2018

“CIUDADANOS POR SUBDITOS”


España se encuentra hoy en una situación más frágil que antes de la crisis. Nada de lo que nos llevó a esa fragilidad se ha modificado, al contrario, se ha intensificado y se ha perdido la oportunidad de la coyuntura internacional para operar los cambios necesarios en nuestro modelo productivo. España ha desaprovechado el crecimiento motivado por el bajo precio del petróleo y las políticas del BCE, perdiendo una década que posiblemente nos costará otra más. El mundo sigue inundado de deuda, nunca antes tanto como ahora, y el peligro de un colapso financiero sigue latente en una coyuntura en la que el capital mantiene intacta su crisis de acumulación que intenta resolver y desplazar, de nuevo, por la vía de la financiación Hoy España está más endeudada, ingresa menos y las familias tienen menos capacidad de ahorro que antes de la crisis: en 2017 los créditos al consumo demandados en España –con altas tasas de interés- duplicaron la media de la zona euro.
También argumentan que el problema reside en la debilidad del carácter que tienen los parados y trabajadores, de ahí que “salir de la zona de confort” se convierta en la palanca ideológica con la que trasladar el riesgo estructural a la falta de actitud individual. Una idea muy extendida entre los patronos y los intelectuales liberales del siglo XIX. Sin embargo, el problema no se ubica en la dejadez y falta de activación de las personas desempleadas, toda vez que según datos del INE, el 93% de las empresas declaran no contratar a nadie “porque no les hace falta”; una percepción que respaldan los datos ofrecidos por Eurostat, cuando coloca a España en la cola de la vacantes de empleos no cubiertas y entre los países con los costes laborales más bajos. Tampoco es cierta la máxima donde se afirma que “la mejor política es crear empleo”, -España se encuentra por debajo de la media de la UE-, ya que de ser así, Rumania, que es líder en creación de “empleo”, sería quien disfruta de mejores políticas sociales. Según la Comisión Europea, casi la mitad de la población europea no cuenta con las capacidades digitales básicas para afrontar las transformaciones venideras y en el caso de Rumania esta cifra se eleva al 70% de la población.
La clave para desencallar esta situación se encuentra en el mercado de trabajo. Desde esta perspectiva, la precariedad se explica por el exceso de derechos que tienen los trabajadores indefinidos frente a los temporales y las dificultades que encuentran los inversores en las rigideces salariales; así pues, se debe igualar a la baja en derechos y democratizar la precariedad. Tras años de reformas laborales en esa dirección, los contratos temporales son cada vez más temporales (el 43% no supera el mes, el 28% no supera la semana) y solo un 8% se convierte en indefinido, pero el 40% de los contratos indefinidos no supera el año. La precariedad no es un bache a corregir.
El 10% de la población con más riqueza pasó de acumular un 44% de la riqueza en 2008 al 53% en 2014, mientras los salarios de los más pobres cayeron un 30%. Los pobres más pobres y los ricos más ricos; hay que invertir ese proceso y garantizar derechos de existencia, es decir, avanzar hacia derechos incondicionales por el simple hecho de existir. No hay otra alternativa si queremos tener futuro distinto al paro crónico, la exclusión, la falta de reconocimiento y el sentido de inutilidad. Hay que derogar la reforma laboral y exigir la implantación de la RENTA BASICA. Y como estas medidas nos, nos las dejaran imponer nos encontramos qué:
Quieren sustituir  los  ciudadanos por súbditos. El poder quiere súbditos “profesionales”, de eso no hay duda; borregos que no piensen, que no alteren el funcionamiento de su democracia. Para eso la monarquía es la mejor expresión medieval de sociedad… NO HACE FALTA COMENTAR LO ACONTECIDO EN LOS ÚLTIMOS AÑOS CON LA LEY “MORDAZA”: la ley de reforma laboral, las leyes de deshaucio, el encarcelamiento de políticos por llamar a votar, por poner urnas, por luchar por los derechos, por plantear la función de la monarquía e imponer la legalidad republicana como sinónimo de libertad. Como dijo Bertolt Brecht ‘A los hombres futuros’ en poesías escritas durante el exilio` Verdaderamente, vivo en tiempos sombríos.

sábado, 9 de junio de 2018

¿UN NUEVO SOCIALISMO O MÁS DE LO MISMO?


¿Acaba de ganar para su PSOE un millón de votos, o dos? ¿Cuántos le ha quitado a Podemos con el arma de feminización masiva en que ha convertido al Gobierno? Atención a las próximas encuestas. Además, frente al autoritarismo formalista en las maneras de Rajoy, casi ha parecido que hasta el periodismo participaba en esta selección de personal, consiguiendo incluso colocar a uno de los suyos. Sánchez puede aprobar una serie de medidas populares que le permitan ampliar su zona de confort entre el electorado. Temas como la derogación parcial de la Ley Mordaza; la revisión de los aspectos más lesivos de la reforma laboral del PP; la actualización de las pensiones con arreglo al IPC; la legalización de la eutanasia; mejoras en las políticas de igualdad y dependencia; y otros asuntos de semejante talante que no “cuesten dinero” permitirán a Sánchez aumentar su crédito entre la ciudadanía para mitigar envites desestabilizadores a corto plazo.
La agenda del olvido de actores políticos de izquierda (Unidos Podemos) y agentes sociales (CCOO y UGT), comprometidos con el “váyase señor Rajoy”. La centrales sindicales, que protagonizaron una huelga general contra la reforma del mercado de trabajo decretada por Zapatero (pactaron la de las pensiones) ya han insinuado que no piensan tomar medidas drásticas en ese terreno. Se contentaran con meros retoques sin sacar los pies del tiesto como manda el manual del consenso. En ese marco el papel más incómodo le corresponde al partido morado, el único en proclamar su apoyo incondicional a la moción de censura. Otra coincidencia con lo ocurrido en la Primera Transición. Donde el PCE sufrió una opa amistosa (fuego cruzado) del felipismo que derivaría en una decisiva migración de militantes, cuadros y votantes desde las filas del carrillismo hacia el emergente PSOE. Una espada de Damocles difícil de esquivar para Pablo Iglesias si la “era Sánchez” se afianza como Segunda Transición, dado que buena parte del capital político de Podemos proviene de socialistas desamparados. De activarse esa hipótesis, el pablismo se encontraría ante un dilema envenenado habida cuenta de su incondicionalidad de origen.
¿Qué puede ayudar esto a la clase trabajadora de este País? Cuando la realidad nos dice que la verdadera situación de urgencia la padecen las 12.000.000 de personas que viven en la pobreza o en su umbral, los millones de trabajadores y trabajadoras pobres que no llegan a fin de mes con salarios de miseria, la juventud condenada a emigrar y a ser sobreexplotada en el extranjero o los 64.000 nuevos parados de este pasado Abril y las mujeres doblemente oprimidas…
Hay un cuerpo político por encima de la gente con escaso interés real por distribuir el poder en la sociedad. Su interés está concentrado en capturar electoralmente a la ciudadanía En sentido contrario, el socialismo de hoy debe procurar la institucionalización de mecanismos de mediación entre sociedad y política, lo que pasa por crear amplios espacios de participación ciudadana. Facilitar esta participación en la formación de voluntades de gobierno, en lo local, en lo regional y en lo estatal. Justamente, la participación ciudadana es lo que hace que cada vez más la vida política refleje los intereses, proyectos y opciones de la ciudadanía, y no de los grupos instalados en su interior, como ahora sucede. Uno de los grandes retos del socialismo es el de la relación entre leyes y democracia. Esta última, es fuente de leyes que deben ser respetadas a fin de que la sociedad funcione de acuerdo con unas reglas de juego adoptadas. Pero el Estado de Derecho debe rendir cuentas al Estado Democrático, cuando las leyes vigentes no están preparadas para resolver conflictos. Es entonces cuando la democracia debe disponer los cambios legales que se necesiten para una vida en sociedad. El socialismo no debe caer en la trampa del liberalismo de atrincherar la realidad en una camisa de fuerza tejida por leyes inmutables. Para la derecha la prioridad es lograr la obediencia de la ciudadanía, pero para el socialismo debe ser lo contrario: debe impulsar una ciudadanía crítica, el socialismo debe ser hoy una fuerza social y política por democratizar la democracia. Una democracia de ventanas abiertas, que permita una buena ventilación en la sociedad, frente a la democracia delegativa, frente a la democracia minimalista o restrictiva, frente a la democracia únicamente procedimental (para elegir gobiernos).


martes, 8 de mayo de 2018

POSTDEMOCRACIA Y CUESTIÓN CATALANA


“Lo que ocurra con la democracia en Cataluña tendrá enormes repercusiones en el resto del Estado”

Pasan ya más de dos meses desde las últimas elecciones al Parlamento de Cataluña. Elecciones que gana el C’s pero que no puede formar gobierno. Por su parte, los partidos nacionalistas consiguieron la mayoría a falta de la posible abstención de la CUP, con lo que conseguirían formar de nuevo un gobierno “independentista” ¿Dónde reside el problema por tanto? Por un lado, en el mantenimiento del 155 que permite al poder judicial mantener en “prisión preventiva” a los líderes del nacionalismo. Hecho que ha sido recriminado por la ONU. Y por otra parte, nos encontramos con el empecinamiento personal de Puigdemont que continúa queriendo ser investido Presidente desde el exilio. Pero tal egoísmo puede arrastrar a Cataluña a unas nuevas elecciones. Y mientras tanto, El Estado continúa aplicando una política represiva no dando soluciones políticas.

¿Qué es lo que está en juego? ¿De verdad no existe solución “política” al problema catalán? ¿A qué se debe este choque de trenes camino de un caos? O realmente lo que se quiere por parte del Estado y del españolismo es la derrota y sumisión de Cataluña. Desde nuestra perspectiva lo que hay en juego con el problema catalán no es otra cosa que la democracia, pero no me refiero a la democracia en Cataluña; sino que pienso que en Cataluña se está jugando la democracia en todo el Estado.

Ya desde hace tiempo nos encontramos, no sólo en España, adentrándonos en lo que los sociólogos denominan la postdemocracia. Postdemocracia significa vaciamiento de los contenidos democráticos. Para aplicar políticas austericidas no es necesario que exista la crítica, no son necesarios los partidos. Pero lo verdaderamente importante es la negación de los derechos. Hoy estas políticas (provengan de la Troika o del FMI) basadas en el bajo coste de salarios, en un mundo precarizado y una vida precarizada, basadas por consiguiente en el retroceso de los “derechos sociales”, para lo cual hay que desprestigian y a ser posible “ridiculizar/desligitimar” a los sindicatos de clase y conseguir individualizar las relaciones entre capital/trabajo. Lo cierto es que parece que les va bien y ha permitido una “redistribución neoliberal” de la riqueza, o como dice David Harvey, una “acumulación por desposesión

Cataluña está intervenida por el Estado. Se puede vender como se quiera, pero el 155 tal como ha sido aplicado por la burguesía y por sus representantes en Estado no es más que una Intervención en toda regla, pero además saltándose la democracia. El 155, según se dijo, se implementó sólo con un objetivo: el de convocar elecciones. El problema es que el resultado de dichas elecciones ha dejado el tablero de ajedrez de la política catalana igual que antes.

La sociedad catalana se ha polarizado y lo que surge con fuerza es una “derechización” con el auge del populismo de derechas y con la Sociedad Civil Catalana hegemonizando el españolismo. Pero lo que los medias no dicen y esconden es que la hegemonía de la política de dicha Sociedad Civil Catalana la dominan gente y organizaciones provenientes de la extrema derecha.

El problema Catalán ha puesto en crisis una “democracia parlamentaria” que se basa exclusivamente en la representatividad y a la vez ha puesto en crisis el modelo constitucional español. Aunque realmente la crisis viene de antes. Desde cuando el PP en la oposición tomó la calle en contra de una Estatuto aprobado mayoritariamente por el Parlamento Catalán y poco después (gracias a un gobierno socialista) por el Parlamento del Estado. Pero cuando el TC lo declaró anticonstitucional se cortó el hilo que unía al Estado con Cataluña. Durante estas dos legislaturas de gobiernos de derechas el PP se ha negado a hablar, dialogar o pactar con los gobiernos de Cataluña. Y el gobierno y el pueblo catalán ha buscado (pacíficamente) su camino. 

Pero es que, además, se quiera o no, dicho camino además de pacíficamente lo ha realizado democráticamente. Lo que sucede es que se ha movilizado al pueblo, se ha buscado una democracia participativa para dar efectividad a la etimología del término “democracia”.

Nos encontramos con una contradicción, por un lado,el parlamentarismo cuando deviene neoliberal y austericida no tiene más remedio que transformarse en autoritarismo y eso pasa por “negar derechos” sean sociales o sean referentes a la libertad de los pueblos. ¿Cómo lo hace? Con excusas. El Estado, sus representantes pueden sacarse de la manga leyes. La última, fue con la excusa del terrorismo yijadhista.se legisla una ley contra el mismo- La Ley Mordaza. Pero realmente dicha ley ha servido para reprimir al movimiento obrero y sus organizaciones, o para recortar derechos como la libertad de expresión.

Lo que está en crisis es la democracia en el Estado, lo que está en crisis es modelo constitucional. Ya no es posible continuar con el Estado de las Autonomía tal y como lo hemos conocido. Ya no es posible una representatividad pura y dura. El Problema Catalá demuestra que ya no es posible un tipo de democracia; hay que dar un salto cualitativo ya que la alternativa a dicho salto cualitativo es una postdemocracia autoritaria. Ya no estamos en el siglo XX, ya no existe el pacto de postguerra, por eso mismo las “decisiones colectivas” no pueden quedar fuera de la democracia (en el sentido primigenio de gobierno del pueblo), cosa que quiere evitar a toda costa un Estado cada vez más centralista. Por esto mismo termino este artículo como lo empecé: la democracia del Estado se está jugando en Cataluña.

Javier Méndez-Vigo (a publicar en lataberna.eu

domingo, 6 de mayo de 2018

HOY LO QUE HAY ES QUE ¡ANDAR!


Décadas de contrarrevolución y paz social han descuartizado al trabajad@r, potenciando los procesos y mecanismos de reproducción capitalista que velan la existencia misma de las clases sociales (sobre todo la del proletariado), desmembrando así la crítica unitaria desarrollada históricamente por esta clase social. La misma totalidad capitalista sobre la que se despliega la realidad que vivimos aparece fragmentada por una serie de ideologías que parcializan cada problema que este sistema genera, buscando una solución particular a cada uno de ellos. Como consecuencia, se alzan movimientos específicos que abordan esos problemas parciales y tratan de resolverlos. Pero no sólo no hay ninguna solución posible a cada problema tomado por separado, sino que además esa fragmentación altera al mismo tiempo el contenido real de esos problemas. Se constituye así la ideología de la opresión del hombre sobre la mujer, la opresión de la raza blanca sobre las demás razas, la destrucción de la naturaleza por el ser humano…, codificando la realidad bajo esos parámetros ideológicos. Al luchar a través de una categoría parcial, los distintos movimientos se sitúan en el plano de grupos específicos que compiten entre sí por un mayor reconocimiento de derechos por parte del Estado. La competencia entre mercancías se expresa políticamente como la competencia entre identidades separadas, todo en beneficio de las políticas “transversales” del valor y su gestión estatal. Se desplaza así la crítica unitaria del capitalismo, crítica que contiene en su seno la denuncia de cada aspecto, no como parcialidad, sino como expresión de una totalidad que determina cada parte y cuestiona el orden social que reproduce todos esos problemas.
El trabajad@r tiene enormes dificultades para actuar y reconocerse como clase. Su mismo ser, así como su rico proceso histórico de lucha y su programa, aparece totalmente negado en la historia, ya sea por deformación u ocultación de esa realidad histórica. La misma dinámica del capital y sus fuerzas ideológicas proyectan una actividad social en la que nuestra clase es negada como sujeto, reducido a lo que es en el proceso de producción y reproducción del capital, y a lo que se pretende que sea eternamente: simple objeto del capital; simple mercancía fuerza de trabajo, que puede usarse o desecharse según las necesidades de la producción; simple espectador del acaecer social. El desarrollo de esta sociedad va íntimamente ligado al desarrollo del individuo aislado. La sociedad mercantil generalizada excluye y disuelve toda comunidad que no sea la comunidad del dinero y desarrolla todo lo que potencia el aislamiento social. Todo lo que une lo une en tanto que separado, esa es la esencia de este mundo, y su modo de vida, la democracia. El efecto que esta realidad provoca en la comunidad humana, destruyendo su ser social, atomizándola en individuos aislados con intereses contrapuestos, es cada vez más terrible. El ciudadano es hoy el ejemplo luminoso de cómo el desarrollo mercantil y el individuo aislado se desarrollan de forma paralela. Este desarrollo no sólo niega brutalmente la comunidad humana, sino que plantea grandes obstáculos a la lucha contra el capitalismo, pues la afirmación de ese individuo va en dirección opuesta al desarrollo y la organización de la única comunidad que se contrapone al capital, la comunidad de lucha, que parte de un ser colectivo, de una clase social revolucionaria, Los trabajadores.
Lo urgente es andar, andar, echar a andar, romper el entumecimiento, reaprender el paso de la protesta activa, y, en ella, readquirir conciencia, método y programa. . La emoción es fuerza, furia, ímpetu de empuje, energía disparada. Ningún movimiento de real alcance histórico pudo ni puede tener lugar sin el concurso de la emoción; las ideas, en cambio, en sí demasiado estáticas y cerebrales, nunca han podido ni pueden, por sí solas, producir movimientos ni cambios generales de un alcance histórico determinado, y, si puede decirse que la acción sin pensamiento es ciega, no menos puede aseverarse con certeza que el pensamiento sin acción es vacío. Que el movimiento, ya despierto después del arranque, enseña por sí mismo, descubre, lleva al pensamiento o facilita su apertura. Descubre, así, la necesidad de la reflexión y la toma de contacto con discursos previos que movieron su energía en el estudio del ser humano y su medio, en el análisis de la marcha de la historia para extraer de él enseñanzas prácticas.


sábado, 21 de abril de 2018

¿Que Reforma?


Que la reforma del Código Penal de PP, abría la puerta de la prisión para disidentes y críticos con el sistema. Puede ser terrorismo casi cualquier protesta que intente cambiar el orden establecido, desde el 15M o el 25S. El Estado en manos del PP ha puesto en marcha una campaña mediática y judicial para hacer creer que el secesionismo es violento. Eso permite deslegitimar su lucha y encarcelar preventivamente a sus líderes como peligrosos golpistas y juzgarlos luego como rebeldes para que les caiga la pena máxima. La idea perversa es acabar con un movimiento social masivo por la vía penal, en lugar de escuchar sus demandas. La idea es exasperarles para que entren en la violencia que justifique más represión. Lo hicieron con el 15M o las Marchas de la Dignidad, compararlos con ETA. Es un insulto a las víctimas del terrorismo y a este país que lo ha sufrido, equiparar tiros en la nuca y bombas con un corte de carretera, el vandalismo con un coche patrulla o el bloqueo de un edificio para impedir que entren las fuerzas del orden. También resulta aberrante pedir hasta 62 años de cárcel por delitos de terrorismo para los acusados de dar una paliza en Alsasua a dos guardias civiles y sus parejas. Incluso los informes policiales hablaban de delito de odio o atentado contra la autoridad. Después se ha construido una causa en la que se les acusa de formar parte de la estrategia de ETA de echar a la Guardia Civil de la zona. Aunque tuvieran esa motivación, un altercado en un bar de madrugada no es un acto premeditado de una banda organizada para infundir terror. Al revés sí está pasando, el Estado metiendo miedo a los grupos que le incordian: separatistas, comunistas, subversivos…
El problema es que defender a los corruptos propios, se lo toman como una labor natural, cuando es desde todo punto de vista, una incoherencia entre los postulados que dicen defender (para engañarnos a los votantes) y la actitud que practican. Que el presidente, muy cuestionado por los famosos sobres, cuestionado por defender a los corruptos de sus propias filas, y su liviandad para con los que cometen actos impropios de funcionarios públicos en sus filas, parece que no se percatara que el mismo alienta el desorden, el mismo se desautoriza, así como pervierte el orden institucional que dice representar. Casi parece ser todo, una gran obra de teatro permanente. Un presidente que luego reclama el respeto a la constitución por parte de los catalanes que se quieren independizar, por lo cual, resulta muy difícil de comprender que quién se desautoriza a sí mismo, -no actuando con determinación y con tono ejemplarizante frente a los hechos que ensucian las instituciones-, esté capacitado para reclamar decencia a los demás, cuando no lo practica en su casa. Muchos independentistas lo son, en virtud de grado de desazón que genera esta España que es gobernada por un partido cuestionado permanentemente por su indecencia colectiva en sus filas. Del PP, no se puede pedir otra cosa que no sea hipocresía y mentira.
La mayoría de las conquistas sociales y políticas a lo largo de la historia, lo han sido con lucha y protesta, con sudor y lágrimas, muchas de ellas partiendo de ilegalidades, que no es el caso. Y viene a cuento tras la liberación de la activista de los Comités de Defensa de la República, a quien le imputaban delitos de terrorismo y rebelión, por manifestarse en el procés en Catalunya. A este paso, faltan poco para que acusen de terrorismo a los pensionistas, que defienden el futuro de las pensiones. ¿Terrorismo y rebelión, por protestar? El Gobierno ha perdido la razón, algunos jueces el sentido de la justicia y la ciudadanía nuestros derechos.  La democracia no consiste solamente en participar en un periodo de tiempo determinado, votando en elecciones generales, autonómicas y municipales. La democracia es participación, y cuanta más participación, mayor calidad adquiere el Sistema. La Constitución mandata a los poderes públicos para que promuevan las condiciones para que la libertad y la igualdad del individuo y de los grupos en que se integra sean reales y efectivas, así como remover los obstáculos que impidan o dificulten su plenitud y facilitar la participación de todos los ciudadanos en la vida política, económica, cultural y social. Cuando un gobierno no tiene la legitimidad de la mayoría social y además se desentiende de proteger y regular derechos que la Constitución promueve; la ciudadanía desprotegida adquiere la legitimidad para reivindicar sus derechos y anhelos para una vida digna, utilizando los medios que la sociedad y la imaginación le permita.
Todo está claro como la noche clara. Se ha subvertido el sistema democrático; se ha deteriorado el pacto social; se ha resquebrajado el consenso constitucional y la legitimación democrática se está utilizando en contra de la mayoría social. Se han roto las reglas de juego y se pretende que solo una de las dos partes las siga respetando. El sistema ha abandonado a la ciudadanía. Cuando se producen injusticias, es el tiempo de la reivindicación y la protesta, sin contemplaciones.